martes, 15 de diciembre de 2015

Aunque mis palabras no te alcancen


Me miraste entonces y sacudiste mi mundo vacío
Y si no fuera por tus ojos profundos que tienen color de luna yo seguiría perdido, refugiado quién sabe dónde.

Y el viento, el viento que sopla frío
llevaría tu nombre en el eterno silencio de mi suspiro.


Te pareces a nadie desde que te amo.
Qué importa si el tiempo pasa, nosotros pasaremos con él.
Juntos. Porque juntos somos dueño de todo y de nada.
De todo cuando se nos antoja y de nada cuando peleamos sin motivo.

Antes de pertenecerte yo era nadie. Y no elegí sino ser tuyo por amor, un amor que tú me enseñaste a cuidar. 

Déjame recordarte como un sueño finito.
Quiero pertenecerte y perderme en en tus cambios de humor, en tu sonrisa fácil, en tus reproches por dejarte sola. En tus idas y vueltas, quiero estar ahí para sentirme tuyo. Quiero hundirme en un abrazo perdido, sin lágrimas ni recuerdos.  

Permíteme descansar en tu pecho, mujer.
Deja que despierte tus fantasías.
Iré hasta donde tú lo permitas.

Me sumergiré en tu piel y besaré tus muslos delgados.
Me pasearé por tu espalda y morderé con delicadeza tus ganas de entregarte.

Eres mía, eres mía, voy gritando al aire tibio de esta tarde vacía, arrastrando mi voz hasta ti.
Y para cuando me oigas ya estarás lejos, lejos como antes de conocerme.

Déjame que te hable también con mi silencio
Aunque hoy mis palabras no te alcancen. 


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